Reducción de conductas inadecuadas

Técnicas de modificación de conducta para la reducción y extinción de comportamientos inadecuados.

5.1 Introducción

5.2 Técnicas basadas en la suspensión del reforzador.

5.3 Técnicas basadas en la estimulación aversiva.

 

5.1 Introducción

El propósito del presente tema es adquirir criterios y recursos eficaces para poder abordar situaciones que provocan deterioros en el ambiente o en los sujetos, siendo a veces fuente de ansiedad.

Abordar las conductas problemáticas y disruptivas desde la perspectiva conductual supone considerar dichas conductas como aprendidas y mantenidas por contingencias que en la actualidad operan eficazmente sobre ellas, motivo que justifica la intervención para su modificación.

Como ya sabemos, el refuerzo es un poderoso aliado para mantener una conducta deseada y si desaparece, dicha conducta corre el riesgo de extinción. Ésta será la estrategia básica para la eliminación de conductas indeseables y molestas (manejo negativo del reforzamiento positivo: suprimir temporalmente los refuerzos que mantienen la orientación negativa del comportamiento).

 

5.2 Técnicas basadas en la suspensión del reforzador.

Reforzamiento diferencial de tasa baja (RTB)

En ciertas ocasiones es conveniente reducir la frecuencia de determinadas conductas, pero manteniéndolas por ser funcionales.

Muchas conductas son adecuadas si no se emiten de forma excesiva. Ejemplos: interrumpir constantemente con preguntas al profesor, escribir demasiado rápido…

La técnica consiste en determinar un nº de RR, siempre inferior a la línea-base, a ejecutar en un intervalo de tiempo.

Si se supera el nº de RR al final del intervalo, no se administra el reforzamiento. Se refuerza por tasas bajas de ejecución.

Esta técnica tiene el inconveniente de la lentitud. Su correcta aplicación incluye el reforzamiento por aprox. Sucesivas a la meta (como en el moldeamiento) y hay que procurar no reforzar inadvertidamente conductas inadecuadas por la atención que necesariamente hemos de poner en ellas.

Todo esto se puede evitar haciendo esporádicamente comentarios positivos sobre las conductas deseables que estén apareciendo como consecuencia de la intervención o también, poniendo atención a las conductas incompatibles con las indeseables.

 

Reforzamiento diferencial de otras conductas (RDO)

En este procedimiento el reforzador acompaña a cualquier conducta que emita el sujeto, a excepción de una determinada (la conducta inadecuada).

Procedimiento: se especifica un intervalo de tiempo y si en el mismo la conducta no ha desaparecido, se administra el reforzador. En caso contrario, el reforzamiento se suspende.

Suele ser un procedimiento poderoso y rápido, que permite obtener reforzamiento por una gama amplísima de conductas, deseables y no deseables, por lo que hay que tener buen criterio para su aplicación.

Ej.: reforzar con elogios al alumno que durante 5 m. hace actividades positivas, en vez de lo que es más habitual en él: levantarse, molestar a otros compañeros…

 

Reforzamiento de conductas alternativas (R. alt)

Técnica que consiste en reforzar solamente aquella conducta que se nos ofrecen como alternativas o incompatibles a la conducta indeseable.

Al seleccionar conductas alternativas, hay que procurar no elegir comportamientos que sean propensos a ser emitidos simultáneamente a la conducta que se quiere extinguir.

Es una técnica  muy lenta, pero muy confortable, pues evita también el uso de contingencias más aversivas.

 

Costo de respuesta

Consiste en retirar contingentemente a la conducta inadecuada una cantidad de reforzadores. En el ámbito educativo, el alumno devuelve recompensas anteriormente obtenidas (fichas, puntos…).

Los sujetos deben tener la posibilidad de acumular reforzadores por otras conductas, pues de lo contrario poco les importaría la sanción al afectado.

Esta técnica suele eliminar con rapidez las conductas problema y es muy eficaz en el control de las normas de clase. No lo es en los casos de sujetos muy problemáticos, con un amplio historial de penalizaciones.

No debe aumentarse el costo gradualmente, ya que los sujetos pueden adaptarse. Es preferible dejarlo de momento y volver a empezar más adelante con la cantidad que se considere más adecuada.

Conviene reforzar otras conductas funcionales.

Es imprescindible que el sujeto conozca las reglas del juego, para evitarle sorpresas desagradables y para que pueda autorregular su conducta.

Si se producen otras conductas inadecuadas (rabietas, llantos…) como consecuencia de este procedimiento, conviene ignorarlas, salvo que sean de alta intensidad, en cuyo caso se procederá a sancionarlas también.

 

Tiempo fuera de reforzamiento

La mejor forma de influir sobre una conducta es actuando sobre los reforzadores que la mantienen. Si deseamos extinguir una conducta, el mejor procedimiento será anular totalmente esos mismos reforzadores.

Para que la extinción de una conducta sea eficaz se requiere un control estricto sobre todo tipo de reforzadores.

Determinados comportamientos en ocasiones no son sensibles a la pérdida de reforzadores porque en el contexto aparecen otras fuentes de reforzamiento. Ej. El/la alumno/a que alborota la clase y el maestro no le presta atención, pero sí lo hacen los compañeros.

La técnica del “tiempo fuera” (“time out”) consiste en privar temporalmente al sujeto del acceso a las fuentes de reforzamiento, contingentemente a la ejecución de una conducta indeseable.

Aquí no se le restan reforzadores previamente conseguidos (como ocurre en la técnica de “costo de respuesta”), sino tiempo de disfrute o posibilidades de acceso al reforzamiento. Se trata de apartar al sujeto del ambiente reforzante o eliminar del ambiente el reforzador, durante un periodo de tiempo previamente estipulado.

Procedimiento y características de la técnica.

Aspectos a tener en cuenta en su aplicación:

El medio ambiente en el que se produce la conducta inadecuada debe ser realmente reforzante para el sujeto.

Advertir claramente a los sujetos que las condiciones en que se encuentran pueden acarrear el desplazamiento a la zona de tiempo fuera. Incrementa la capacidad inhibidora de la técnica.

Evitar que el tiempo fuera sea un recurso para la práctica de actividades autorreforzantes.

Evitar la confrontación física violenta como recurso para que el sujeto se desplace a la zona de tiempo fuera.

Evitar utilizarlo como recurso sistemático, para que el profesor recupere niveles de comodidad que pueden resultar incómodos para los alumnos.

Reforzar consistentemente en el níño/a que suele acudir con cierta frecuencia a la zona de tiempo fuera las conductas adecuadas o sus aproximaciones.

 

Sobrecorrección

Técnica que incluye dos componentes:

-Sobrecorrección restitutiva

-Práctica positiva

Cuando la conducta inadecuada no produce alboroto ambiental, sólo se aplica la práctica positiva

La sobreprotección restitutiva consiste en restaurar el ambiente anteriormente dañado a un estado mucho mejor que el anterior al producirse el deterioro. Ej.: levantar y colocar mesas y sillas tiradas antes y, además, limpiarlas.

La práctica positiva consiste en la repetición de una conducta positiva. Ej: levantar y colocar la silla y mesa tirada y, después, levantar y colocar otras sillas y mesas.

Los efectos de la sobrecorrección suelen ser rápidos y de larga duración, además de incluir el valor educativo de tener que corregir los propios errores y practicar conductas adecuadas.

La sobrecorrección requiere aplicación consistente y de forma inmediata tras la ejecución de la conducta inadecuada. Se aplicará en condiciones de “tiempo fuera”, es decir, se impedirá el acceso a otros reforzadores.

La aplicación no debe durar más del tiempo imprescindible para la restauración del ambiente. Por la correcta ejecución de las actividades reparadoras no recibirá ningún tipo de atención, comentario o aprobación.

El criterio relevante es que la actividad restitutiva sea relevante respecto a la conducta problema.

 

Saciedad y práctica negativa

La saciedad puede aplicarse no contingentemente, sin perder por ello eficacia modificadora.

Es imprescindible que el sujeto no haga pausas en el consumo del reforzador o en la repetición de la conducta, hasta que dé muestras de saturación.

No debe aplicarse en caso de existir algún riesgo para el sujeto. Y sólo debe aplicarse en caso de que otras técnicas o procedimientos anteriormente hayan fracasado.

Ejs: lanzamiento masivo de granos de arroz y sin interrupciones, después de las clases para un alumno que hacía esta actividad en clase de matemáticas.

 

5.3 Técnicas basadas en la estimulación aversiva.

El castigo. Concepto y aplicación

Término impreciso, tanto en el ámbito educativo como en el contexto social.

Un error frecuente es contemplarlo exclusivamente desde la perspectiva del castigador.

Desde la M.D. entendemos como E aversivo aquel E que contingentemente presentado a la ejecución de una conducta tiene la propiedad de reducir su tasa de emisión.

La acción dirigida a hacer contingente la conducta con el E aversivo es un castigo.

Al igual que en el caso del reforzamiento, el aversivo se define por los efectos que produce en la conducta.

En el ambiente, el sujeto se halla expuesto a gran variedad de EE aversivos, unos incondicionados y otros condicionados.

Los EE aversivos incondicionados destacan por su acción directa y nociva sobre el organismo: golpes, descargas eléctricas, cortes, quemaduras, ruidos y luces de alta intensidad, etc.

Los EE aversivos condicionados, siendo inicialmente neutros, adquieren valor aversivo asociados con los EE incondicionados. Ejs.: fruncir el ceño y múltiples expresiones de la cara y del cuerpo en acción de agredir o amenazar; múltiples símbolos culturales (calavera, peligro de muerte…).

En el ser humano, la acción modificadora de la estimulación aversiva se ve optimizada cuando concurren los requisitos siguientes:

Que el sujeto no puede zafarse de la estimulación aversiva recurriendo al escape.

Que la estimulación punitiva aparezca siempre e inmediatamente después de la realización de la conducta.

Que la estimulación aversiva sea de fuerte intensidad.

Que se eliminen los reforzadores que mantienen la conducta.

Que hayan quedado claras las condiciones que acarrean el aversivo. Información (control del estímulo)

Que el sujeto disponga en su repertorio de conductas alternativas que puedan ser reforzadas (reforzamiento de conductas alternativas).

El castigo. Inconvenientes de su uso pedagógico

Aparición e incremento de conductas de escape, tanto físicas (fugas, inasistencia, abandono) como simbólicas (desatención, asistencia pasiva…)

Deterioro de la interacción profesor-alumno.

Las RR promovidas por la estimulación aversiva pueden ser generalizadas a otros EE relacionados con el aversivo.

 

Modelado de la agresión.

Se puede incrementar la probabilidad de ocurrencia de la conducta castigada en el mismo sujeto y en algunos observadores, por efecto del reforzamiento (atención)

El sujeto habitualmente castigado puede llegar a constituirse en E aversivo para los demás y llegar a ser rechazado.

 

 

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